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Jugar con el cachorro

Para lograr tener un cachorro con un temperamento balanceado es importante socializarlo, ejercitarlo y sobre todo utilizar los métodos correctos de juego con el perro. Jugar con el perro ofrece excelentes oportunidades para crear una mejor relación con él y es físicamente, mentalmente y emocionalmente excitante. Muchos juegos ayudan a formar y moldear comportamientos importantes en el cachorro.

Muchas familias compran docenas de juguetes, se las tiran al perro, lo dejan solo con los juguetes hasta que los destruyen y creen que con eso es suficiente. Para que el juguete sea efectivo, debemos seguir ciertas reglas básicas y controlar ciertos aspectos del mismo.

Es muy importante seleccionar el tipo de juguete correcto. Ni muy grande ni muy pequeño, la raza y el tamaño del perro influyen mucho en el tipo de juguete adecuado. Los juguetes deben ser fuertes y resistentes y no se debe permitir que el perro los destruya. El juego debe ser parte de nuestro compartir con el perro. Debemos aprovechar el periodo de juego para ejercitar y entrenar el perro de una forma pasiva. Por ejemplo tirarle una bola al perro para que la atrape y la traiga, ayuda a mejorar nuestra relación con él a la misma vez que lo ejercita al correr a buscar la bola y lo entrena a regresar a donde nosotros. Lo mismo se logra con un disco volador, un palito o cualquier otro objeto que podamos tirar para que el perro lo busque y lo traiga.

Muchas veces para jugar con un perro ni siquiera es necesario tener un juguete. Lo importante es que el periodo de juego sea uno de interacción entre el perro y nosotros para ayudar a fortalecer su crecimiento y nuestra relación con él. Tirarnos al piso a jugar “lucha libre” con el perro suele ser algo beneficioso para la confianza que desarrolla en nosotros. Este no es un juego recomendado para los niños y debe ser hecho siempre por un adulto.

Antes de comenzar todo juego con el cachorro es importante considerar que el juego sea seguro para él. Juegos que requieran doblar demasiado la espalda o las patas o cualquier juego de impacto debe evitarse en cachorros de menos de 12 meses de edad ya que podrían afectarlos adversamente.

Los juegos favoritos de la mayoría de las perros consisten en halar algo como una soga, buscar cosas en movimiento como una bola, frisbee o un palito y meterse por áreas pequeñas como túneles.

Cuando necesitamos dejar el perro sólo por un período largo de tiempo sugerimos utilizar alguno de los muchos juegos que son duros y resistentes y que ayudan a desafiar el intelecto del perro. Algunos de estos juguetes esconden comida o galletitas y el perro tiene que encontrar la forma de lograr sacar la galleta de adentro del juguete.